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viernes, 27 de septiembre de 2024

Castillos humanos en Berantevilla

En fiestas de Berantevilla, los mozos, ahora también empiezan las mozas, siempre han tenido costumbre de hacer castillos humanos. 

El primer grito es: 

¡Viva la virgen de Lacorzanilla! 

Después se saluda a las familias y la gente aplaude y anima a mozos y mozas.


La foto en blanco y negro me la enviaron por Whatsapp. 

Es un montaje de un castillo de hace tiempo (derecha) y uno más actual (izquierda). En ambos casos, son la Familia Perea de Berantevilla.

  • A la derecha, Enrique Perea. 
  • A la izquierda, Unai Perea nieto del anterior. 

Las casas del fondo son,

  • la derecha de los López de Torre,
  • a la izquierda la casa de M Jesús Anuncibay, mujer de Enrique Perea y abuela de Unai Perea.

La señora de la ventana es Mari Luz Díaz de Otazu.

El montaje lo ha hecho un hijo de Enrique Perea.

Me emocioné al ver la foto, porque el joven, es mi nieto.

Loli

miércoles, 19 de junio de 2024

UNA TRADICIÓN MUY ACTUAL / CASTILLOS HUMANOS

Berantevilla celebra sus fiestas en honor a Nuestra Señora de la Asunción en Septiembre, actualmente el primer fin de semana (antes era del 7 al 10). El tercer día, durante la comida los mozos del pueblo recorren las calles edificando torres humanas de tres pisos cada poco tramo de calle; en su cúspide un joven saluda con un “Buenas tardes, Viva la Virgen de Lacorzanilla” y continúa lanzando vivas a los habitantes e invitados de cada casa; para terminar con un “Viva los que me sujetan, viva yo” y “Hasta el año que viene señores”. Tradicionalmente eran los mozos quienes hacían los castillos, aunque actualmente, en alguna ocasión, las chicas más jóvenes también construyen castillos,

La vecindad agradece el saludo ofreciendo zurracapote y algo de comer y haciendo una aportación económica para sufragar los gastos de las fiestas.

Equilibrio y agilidad son aptitudes necesarias para quien sube al castillo (además de conocimiento de los habitantes y memoria para nombrarles a todos), fuerza y aguante los que se colocan en los pisos inferiores.

Esta es una tradición que, sin estar documentada, quienes viven en Berantevilla (hasta las personas más mayores) la recuerdan desde que tienen memoria.